La guerra de los mundos en Chile: el pánico radial de 1944
El domingo 12 de noviembre de 1944, a las 21:30, Radio Cooperativa Vitalicia interrumpió su programación para informar que unos objetos caídos del cielo habían aterrizado en un fundo de Puente Alto. Lo que siguió fue una de las noches más extrañas de la radio chilena: La guerra de los mundos en Chile, una ficción sobre una invasión marciana que muchos auditores tomaron como un noticiero real. Esta es la historia de esa emisión, de lo que provocó y de por qué todavía se estudia como un ejemplo del poder que tiene la radio sobre la imaginación.
¿De dónde salió La guerra de los mundos?
La historia original es una novela del escritor británico H. G. Wells, publicada a fines del siglo XIX, sobre marcianos que atacan la Tierra. Su fama radial llegó el 30 de octubre de 1938, cuando el joven Orson Welles la presentó en Estados Unidos, por la cadena CBS, dentro de su programa de radioteatro The Mercury Theatre on the Air. El guion, escrito por Howard Koch, trasladó la invasión a Nueva Jersey y la contó con un recurso muy audaz para la época: falsos boletines informativos que interrumpían una transmisión musical.
Al día siguiente, la prensa estadounidense habló de pánico masivo. Con los años, esa versión se ha matizado. Un estudio de la Universidad de Princeton publicado en 1940 estimó que más de un millón de personas se asustaron, pero investigadores posteriores han sostenido que el alcance del miedo fue muy exagerado y que fue la prensa la que agrandó la historia. Sea como sea, el programa quedó como el ejemplo clásico de una ficción radial confundida con la realidad, y la idea cruzó fronteras.
¿Cómo fue la versión chilena de 1944?
Seis años después, Cooperativa Vitalicia, una de las emisoras más importantes de Santiago, decidió hacer su propia versión. Según un reportaje de BioBioChile, la adaptación estuvo a cargo del actor y libretista Raúl Zenteno, quien consultó a un colaborador de Welles, y el elenco reunió a figuras del teatro como Agustín Sire, Roberto Parada, Eduardo Alcaraz y Domingo Tessier.
Una invasión con geografía chilena
El gran acierto de Zenteno fue trasladar la acción al país. En lugar de Nueva Jersey, la primera esfera marciana caía en un fundo de Puente Alto, y el avance de los invasores se reportaba después desde San Fernando, Curicó y Talca. Para un oyente de 1944, escuchar nombres conocidos en boca de supuestos corresponsales hacía todo mucho más creíble.
Un aviso que no todos escucharon
La emisora no ocultó que se trataba de una obra. Antes de la emisión promocionó el programa en la prensa con un anuncio que hablaba de la «invasión de la Tierra por Marte», recordaba que la versión de Welles había aterrorizado a millones de estadounidenses y recomendaba a las personas «muy impresionables» no escucharla. El problema, igual que en 1938, fue que muchos auditores sintonizaron con el programa ya empezado y se encontraron directamente con los boletines de emergencia.
¿Qué pasó esa noche?
Los relatos reunidos por BioBioChile y por la revista Pensar, del Center for Inquiry, describen gente que salió a la calle asustada, consultas a diarios y autoridades pidiendo detalles de la invasión y personas atendidas en la Asistencia Pública por crisis de nervios. El episodio más grave ocurrió en Valparaíso: José Villarroel, un trabajador de 70 años de la Compañía Chilena de Electricidad, murió de un ataque al corazón mientras escuchaba la emisión.
Los responsables del programa fueron citados a una comisaría de calle San Isidro, en el centro de Santiago, para explicar lo ocurrido. Años después, el locutor Renato Deformes reflexionó que esa noche había cambiado la forma de entender el espectáculo radial. La revista Pensar agrega que tras el episodio las autoridades dictaron un nuevo reglamento de transmisiones para conocer los programas con anticipación.
De Santiago a Quito: la versión que terminó en tragedia
La historia chilena tiene una secuela en Ecuador, y el puente entre ambas es un actor. Eduardo Alcaraz, que había participado en la versión de Cooperativa, viajó a Quito y allí preparó, junto al director artístico de Radio Quito, Leonardo Páez, una nueva adaptación. Se emitió el 12 de febrero de 1949 desde los estudios de la radio, que funcionaban en el edificio del diario El Comercio.
Esta vez la ficción situó la llegada de los marcianos en las afueras de la capital ecuatoriana. Cuando el público descubrió que era un montaje, una multitud furiosa atacó y prendió fuego al edificio. Hubo varios muertos, aunque las cifras varían según la fuente, y la radio quedó destruida. Es, hasta hoy, el caso más grave de los que siguieron a la emisión de Welles.
¿Por qué la ficción radial asusta tanto?
Las tres emisiones comparten una explicación que dice mucho de la radio como medio. Primero, la confianza: en los años cuarenta la radio era la fuente más inmediata de noticias, y la Segunda Guerra Mundial tenía a los auditores acostumbrados a boletines de última hora. Segundo, el formato: la ficción no se presentaba como un cuento, sino como noticiero, con despachos desde terreno, entrevistas a supuestos expertos y silencios tensos. Tercero, la ausencia de imágenes. Sin nada que ver, cada oyente completaba la escena con su propio miedo.
Esos mismos recursos explican el éxito del radioteatro de misterio y terror que se escuchó en Chile durante décadas. Con voces, efectos de sonido y música, un buen libreto podía hacer que una cocina entera contuviera la respiración. La guerra de los mundos llevó esa capacidad al extremo y obligó a las emisoras a pensar en algo que hoy parece obvio: la responsabilidad de distinguir con claridad la ficción de la información.
Dónde escuchar hoy esa historia
Cooperativa no ha olvidado aquella noche: en 2014, al cumplirse 70 años, su programa Otro Cuento, con Paula Bravo e Iván Valenzuela, repasó la adaptación en un segmento que la radio publicó en audio en su sitio. La emisora sigue al aire y puedes sintonizarla en vivo desde su ficha en Onda de Radio.
Si te interesa cómo la radio informa hoy cuando la noticia es real, recorre las radios de noticias del directorio, y para descubrir qué están transmitiendo las emisoras en este momento, entra a En vivo. Escúchalas con la misma atención que los auditores de 1944, pero con una ventaja: hoy sabes distinguir un radioteatro de un noticiero.

