
Historia de la cumbia chilena: de los años 60 a los 90
En cualquier matrimonio, fonda o cumpleaños de Chile llega el momento en que suenan las trompetas y la pista se llena. Ese reflejo tiene una historia concreta, con nombres, sellos y fechas. La historia de la cumbia chilena empieza a comienzos de los años 60, cuando un ritmo colombiano que venía de paso por Argentina encontró en Santiago a una familia de músicos dispuesta a adaptarlo al modo de bailar local. Este recorrido va de esos inicios hasta fines de los 90, justo antes de la generación que la mezcló con el rock.
¿Qué había antes de la cumbia en Chile?
Antes de la cumbia mandaban los ritmos cubanos. Según Memoria Chilena, a mediados de los años 50 se bailaba chachachá en Santiago con orquestas locales como la Cubanacán, la Huambaly, Ritmo y Juventud, Los Peniques y Los Caribes. Eran formaciones grandes, con trompetas, trombón, saxofones, piano, contrabajo, batería y percusión afrocubana.
En los 60 el panorama cambió. La misma fuente explica que la cumbia pasó a ser el género predilecto de las orquestas nacionales y desplazó a las variedades de origen cubano. Otra investigación de Memoria Chilena agrega que la revolución cubana de 1959 y el bloqueo posterior interrumpieron el flujo de música caribeña hacia el Cono Sur, lo que favoreció a otros ritmos bailables.
¿Cómo llegó la cumbia a Chile?
La cumbia colombiana entró primero en Argentina, donde en 1955 nació la Orquesta Wawancó, un grupo con músicos de varios países, entre ellos el chileno Sergio Solar. A Chile llegó poco después a través de dos intérpretes extranjeros: el venezolano Luisín Landáez, que arribó en 1962 contratado por la compañía Bim Bam Bum, y la colombiana Amparito Jiménez. Ambos popularizaron temas como «La pollera colorá» y «La piragua».
Landáez grabó en 1964 el LP Las cumbias de Luisín para RCA, casi al mismo tiempo que aparecía el primer disco de una agrupación chilena que iba a cambiarlo todo.
La Sonora Palacios: el nombre fundacional
De acuerdo con la biografía de MusicaPopular, el núcleo del grupo es la familia Palacios Caro, oriunda de Talca, que llegó a Santiago en 1952 y se instaló en Quinta Normal. Marti Palacios estudió violín en el Conservatorio, tocó en la orquesta de la Taberna Capri y luego trabajó en Radio Corporación, donde aprendió trompeta. Con sus hermanos Jorge y Patricio armó un conjunto que, inspirado en la Sonora Matancera, tomó el nombre de La Sonora Palacios.
La fórmula era nueva para Chile: tres trompetas, timbales, guitarra, bajo y piano, más un cantante. Era más chica y más barata que una orquesta de baile tradicional. En 1964 se integró el joven Patricio Zúñiga, que venía de Los Peniques y ya usaba el apodo de Tommy Rey. Ese mismo año salió su primer single, con «El caminante» y «La mafafa».
Marti Palacios explicó años después que adaptó la cumbia a un paso simple y muy marcado, para que cualquiera pudiera bailarla. Esa decisión de arreglo explica buena parte de la cumbia chilena que vino después.
De las boîtes a la radio
El disco Sonora Palacios de 1966, que incluía «Los domingos», multiplicó su presencia en las radios. Desde ahí el grupo publicó casi un disco por año hasta 1972 y en 1967 hizo una gira por Europa. Su repertorio se tocaba en locales nocturnos del centro de Santiago, como El Pollo Dorado, La Fontana y la propia Taberna Capri.
La segunda generación: del norte a los combos
Siguiendo el camino abierto por la Sonora, a fines de los 60 aparecieron nuevos grupos con sonidos propios:
- Banana 5 (1966) tropicalizó repertorio folclórico chileno. Su versión de la tonada «Ende que te vi» en ritmo de merequetengue los hizo conocidos como «Los Reyes del Merequetengue».
- Giolito y su Combo (1968) nació cuando el baterista Arturo Giolito, que venía de Ritmo y Juventud, trajo de Estados Unidos el formato de «combo»: menos músicos y más percusión.
- Los Viking's 5 (Coquimbo, 1969) tocaban cumbia a la usanza nortina, con guitarra, bajo y batería y sin bronces. Con ellos se consolidó un sonido porteño propio del Norte Chico.
¿Qué pasó con la cumbia después de 1973?
El golpe militar y el toque de queda restringieron la vida nocturna y, con ella, el trabajo de los conjuntos de baile. La cumbia se mudó a las fiestas en casa. La televisión ayudó a mantenerla viva: la Sonora Palacios actuó en «Sábados Gigantes» y en el horario estelar de la primera Teletón, en 1978.
En esos años se fijaron varios clásicos. En 1977 Los Viking's 5 grabaron «Un año más», del profesor coquimbano Hernán Gallardo. La Sonora Palacios la registró en 1980 con un nuevo arreglo de trompetas, y esa versión, en la voz de Tommy Rey, es hoy la más recordada. En 1978 la Sonora había publicado otro disco clave, con «El galeón español» y «Morena de 15 años».
1982: la división que creó a La Sonora de Tommy Rey
En marzo de 1982 Tommy Rey y otros cuatro músicos, Benito Villarroel, Miguel Castro, Patricio Cereceda y Fernando Adam, dejaron la Sonora Palacios. Se sumó el percusionista Leo Soto como director y, por acuerdo de todos, el grupo tomó el nombre de su cantante: La Sonora de Tommy Rey.
Su vitrina fue «El festival de la una», de TVN, y su primer gran éxito fue «Daniela», un tema del colombiano Johny Arce. En 1984 protagonizaron un comercial de vino muy recordado y se volvieron habituales en «Sábados Gigantes». Más tarde llegaron «Pipiripau» y «La parabólica». La Sonora Palacios, en tanto, siguió con nuevos cantantes y en 1989 debutó en el Festival de Viña del Mar.
Pachuco y la Cubanacán, la orquesta que sobrevivió
La Orquesta Cubanacán, nacida en la era del mambo, se adaptó a la cumbia y al merengue. Tras su paso por el Festival de Viña de 1980 empezó a ser conocida como Pachuco y la Cubanacán, y en los 80 y 90 sumó éxitos como «Abusadora» y «El africano».
Los 90: la cumbia cambia de público
Hacia el final de la década la cumbia dejó de ser solo música de consumo popular. La biografía de La Sonora de Tommy Rey en MusicaPopular destaca que en 1999 La Sonora de Tommy Rey tocó en la fiesta de Año Nuevo del Espacio Riesco, un recinto de público acomodado. Llegaron después las fiestas universitarias y los guiños de bandas de rock como Los Tres, Joe Vasconcellos y Chancho en Piedra.
En paralelo, el norte aportó otra vertiente. Amérika'n Sound, formado en Iquique en 1995, convirtió en 1997 «Haciendo el amor» en un éxito radial, al punto de que la prensa llamó «onda sound» a todo el movimiento de cumbia electrónica.
¿Por qué la cumbia chilena se volvió música de fiesta familiar?
La respuesta está en esa mezcla de decisiones y circunstancias. Un arreglo pensado para un baile sencillo, un repertorio que pasó de las boîtes a las casas durante el toque de queda y una presencia constante en radio y televisión. Por eso las mismas canciones las bailan los abuelos y los nietos, y por eso, según MusicaPopular, centenares de grupos profesionales y aficionados han hecho sus propias versiones de los clásicos de la Sonora Palacios.
La Sonora de Tommy Rey cerró su historia en marzo de 2025, cuando murió su cantante a los 80 años. La Sonora Palacios, en cambio, sigue activa bajo la dirección de Marti Palacios y su hijo.
Dónde escuchar cumbia chilena hoy
Si quieres pasar de la historia a la pista, en la página de radios de cumbia tienes emisoras que programan estos clásicos todo el día. Dos buenas puertas de entrada son Radio Cumbia Chile y Sabor a Cumbia, ambas online. Deja una sonando de fondo y guárdala en favoritos para tenerla a mano la próxima vez que organices una fiesta.
Foto: La Sonora Palacios en concierto, con su sección de trompetas. Pánama Black, CC BY 2.0, vía Wikimedia Commons
